Por Roberto PELÁEZ
Tu espíritu y amor perdurarán por siempre. Gracias por tu entrega.
Desde la primera vez que la vi, cambiamos impresiones, comprendí que aunque no platicáramos con la frecuencia que deseábamos, tendría en ella a una amiga, una persona llena de sabiduría, deseosa de compartir sus conocimientos con todos.
Bastaba decir su nombre: la Dra. Olga Martín para que muchos comprendieran que se trataba de una guerrera presta siempre a enfrentar las enfermedades que más afectaban a la comunidad, entre ellas la diabetes, por poner un ejemplo.
La recuerdo acompañada de su eterno enamorado Ezequiel Martín, siempre platicando de nutrición, la importancia de una alimentación sana, lo relevante de la actividad física, de prevenir.
La Dra. Olga tenía tiempo para todo y todos. Disertaba de medicina, era impresionante su desvelo por la salud de la gente, por eso tantos le agradecían, ella iba por la vida sembrando, dando lo mejor de sí, y lo hacía con la mayor sencillez y humildad del mundo.
A la par de su vasta sabiduría, su notable experiencia, se las ingeniaba para hablar con amigos y pacientes de manera que todos la comprendieran, sin palabras rebuscadas... le interesaba que quienes acudían a su consulta la consideraran amiga, la persona preparada lista para cerrar filas y encarar cualquier patología. Ella nunca miró a los lados a la hora de atender y encontrar tiempo, escuchar, aconsejar, buscar una solución, dar seguimiento a este o aquel paciente.
No sorprende que muchas personas recuerden sus indicaciones, las palabras de aliento, el esmero, la atención que dispensaba, el seguimiento.
No pretendo con estas líneas recordar a la experta, de eso se encargó ella con su entrega, siempre hacendosa, sin embargo es válido reconocer que personas como ella viven para siempre, por ellas hablan sus acciones, el deseo de servir. La Dra. Olga fue un ejemplo. La recuerdo con amor y gratitud.
Palabras a Ezequiel: Lamento mucho su pérdida, usted no tiene a su fiel compañera, y los residentes del valle extrañamos a la amiga, a la doctora.