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El conteo regresivo llega a su fin. El primer día de la puesta en escena está aquí. Vuelven Los Monólogos de la vagina al Winchester Dondero Cultural Center este viernes 7 y sábado 8 de marzo.
Es un magnífico homenaje a la mujer. Las puertas abren a las 6:30 de la tarde. El Winchester se ubica en el 3130 McLeod Dr. Las Vegas, Nevada 89121.
“No puede perderse de vista, apunta la venezolana Dalia Suárez (funge como directa) que la pieza teatral fue escrita por la estadounidense Eve Ensler, es una obra que se ha presentado muchas veces, sin ánimo de lucro, y el dinero recaudado se destina a alguna causa u organización”, resalta.
“Como se apuntó antes, la obra reúne a figuras muy conocidas de la comunidad, que le han echado todas las ganas para que las puestas en escena sean del agrado de los asistentes, se ha trabajado con esa intención, de manera que esperamos dos presentaciones a la altura del esfuerzo materializado”, asegura Suárez, ligada por muchos años al teatro.
Entre las personas que tomaron parte en anteriores puestas en escena figuran Carlos Velis, Reina Najarro, Rosalba Aguirre, Aurora Guzmán y Ana Ochoa, bien conocidos de la comunidad. “Ellos tienen experiencia, saben qué deben hacer en cada momento, y si ensayar de conjunto, con todos los participantes ha sido un handicap, se van a crecer, no van a escatimar para presentar ante el público algo decoroso”, destacó la entrevistada.
Este viernes 7 y el sábado 8 será una especie de fiesta del teatro, con alrededor de una veintena de personas puestas en función de una obra que desde su estreno el 3 de octubre de 1996 ha ganado seguidores en todas partes.
Lo que inició -según Ensler- con pláticas entre amigas ha devenido en una pieza teatral que ha movilizado a miles de personas, sin importar su nacionalidad, que han leído el guión, ensayado, y subido luego a un escenario para mostrar al público una obra acabada de principio a fin.
Dalia tiene presente que Ensler escribió los monólogos para ‘celebrar a la vagina’, describiéndola como superior al pene masculino, pues está conectada al clítoris, el único órgano humano que no tiene otro propósito que el de dar placer.