Por Roberto PELÁEZ
El 14 de febrero es una fecha esperada, se trata de una jornada para celebrar el amor a la pareja y a los amigos, esas personas que están siempre, en los buenos momentos y en esos en que la vida se pone cuesta arriba, entonces hacen falta las palabras de aliento, de apoyo, un hombro, un paño de lágrimas.
Es justo que el amor se premie, no con un día, debía, como el de las madres y los padres, celebrarse el año entero. Es menester que el cariño, el respeto, la solidaridad, no se marchiten.
Sin embargo la magnitud o relevancia de la fecha no debe llevarnos a descuidar algo también de suma importancia... la atención que merecen los hijos.
Muchas veces antes de escribir de estos temas tan prominentes, opto por conocer la opinión de las experimentadas sicólogas asentadas en el valle (Mónica Rocca, Cory Ordóñez, Gisela de la Rosa, Dulce Guzmán, Margarita Romano).
“Con la vorágine de la vida, apuntan algunas de ellas, muchas veces nos olvidamos de la importancia de un ‘te quiero’, y puede ser comprensible, lo agitado de la vida diaria, las ocupaciones, la necesidad de llevar el sustento a casa, los aspectos materiales, absorven, estresan, y se descuidan valores, el diálogo con los hijos.
“Cuando hablamos de los hijos y el vínculo que debe existir, argumentan, no puede descuidarse que significa la base prominente del desarrollo emocional de los pequeños, es menester expresar el amor y cariño a los hijos, ese que por la premura y las presiones ponemos en un segundo plano”, significan las especialistas consultadas.
En más de una oportunidad he escuchado a la sicóloga Romano apuntar: “Es difícil imaginar que decir te quiero puede cambiar la vida de una persona, especialmente cuando ese te quiero viene de un padre o una madre y va dirigido a un hijo... un niño que crece sabiendo que es querido por sus padres, es un ser humano que en el futuro va a ser fuerte, seguro de si mismo y con la capacidad de dar amor a los demás”. Parece sencillo.
En las múltiples actividades que organiza Dulce Guzmán, en las que involucra a los menores, se le escucha señalar que afianzar, fortalecer el vínculo entre padres e hijos tiende a crear confianza, la necesaria camaradería, de manera que ellos (los pequeños) se sienten cómodos en la presencia de los padres y en condiciones de establecer un diálogo en el que predomine la honestidad y el amor como familia.
“Insisto, dice la conocida sicóloga, en que se debe crear y fortalece la autoestima del niño, de manera que se genere un impacto positivo para su amor propio y la manera como se percibe el mismo, porque al sentirse querido por sus padres tiene la plena conciencia de que es digno de amor por ser quien es, y, claro, da dar amor también; crear bienestar y tranquilidad en los menores, los hace sentir felices y valorados por las personas más importantes de su vida: sus padres”, resalta.
Las sicólogas coinciden en que brindar ayuda, acercarse a los hijos, platicar, les enseña a entender cómo funcionan las emociones, los ayuda a manejar los sentimientos, percibirlos y aprender a vivirlos de manera sana y saludable para la vida... eso es muy importante, por todo lo que se deriva de brindar apoyo, dar cariño, y enseñar a transmitirlo”, advierten.
“El valor, la fuerza que hay detrás de un ‘te quiero’, un beso, un abrazo, una expresión de cariño, es invaluable en la vida de cualquier ser humano, no es suficiente con saber que alguien te quiere, es necesario oírlo y expresarlo, decir te quiero, cura heridas, calma y fortalece el espíritu de las personas; es necesario crear en los niños este tipo de sentimientos y es deber de los padres exteriorizar los sentimientos a los menores, para que al crecer puedan expresarlo y vivirlo sanamente con sus relaciones personales futuras”.
De manera que en medio de las celebraciones este 14 de febrero, encuentre el tiempo preciso para decir a su pequeñín: “te quiero, significas mucho para mí, te apoyo”.